sábado, 6 de maio de 2006

Dos plegarias

Antonio Manilla

Plegaria matinal

Que todo sea ahora, que se cumplan

tus sueños y los míos al instante

-nos corre el mismo sueño por las venas-,

que ya reviviremos luego el fuego

contemplando los restos de la hoguera.

Que sea aquí y ahora el resto de la vida.

Ésta es mi súplica.

Para el final no pido privilegios.

Me basta algo común y despreciado

por casi todos: la disolución.

Bendita enfermedad es el olvido:

desierta la conciencia,

esperar a la noche sin angustia

y nada recordar de cuanto amamos.



Plegaria nocturna


Concédeme el olvido si vas a darme años.

Que al paso de la edad

lo acompañe la fuga hacia la nada

de todos mis recuerdos

-primero los felices.

Que la salud y la memoria decrezcan juntas

para que, cuando la hora llegue, al menos

pueda uno recibirla dignamente,

sin lamentar las pérdidas.

Antonio Manilla (León, 1967) es autor de los libros de poesía Una clara conciencia (Comares. La Veleta) y Canción gris (Pre-Textos. Premio Emilio Prados).

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